Profesor, ¿tiene tratamiento la periimpactitis?

Periimpactitis: dícese de la obsesión enfermiza de los docentes por publicar en revistas de impacto JCR.

Hace unos días fui a escuchar una clase en la Facultad. Fue como un viaje al pasado, un “déjà vu”. El profesor estaba dando la clase con las mismas diapositivas con las que me dieron esa clase a mi, hace la friolera de 23 años (qué mayor soy). Se veía que eran de las que se enviaba el archivo con el power-point al laboratorio para que te las revelara. A veces, si había prisa, se hacía la foto directamente a la pantalla. Fondo azul y letra amarilla, blanca o roja. Todo un clásico. O como se dice ahora, “vintage”. ¿No habrá tenido tiempo para actualizar la clase?.

Lo cierto es que la mayoría de profesores universitarios dedican su tiempo a preparar publicaciones en revistas de impacto y dejan de lado su tarea docente. Si quieren promocionar, lo que cuenta son las publicaciones. Si eres buen profesor, si preparas tus clases con esmero o si te preocupas de saber, de enseñar y de despertar en tus alumnos las ganas de aprender, simplemente, no cuenta.

El profesor Frank McCourt, después de toda su vida dedicada a la docencia, escribió varios libros de gran éxito. Muchos le preguntaron por qué había tardado tanto en empezar a escribir. Su respuesta refleja una realidad: “Porque estaba enseñando, por eso tardé tanto. Cuando impartes cinco clases de instituto al día, cinco días a la semana, no vuelves a casa con la idea de despejarte la cabeza y crear prosa inmortal”.

Ser profesor de universidad implica mucha dedicación y reporta muchas satisfacciones, pero también un gran desgaste psicológico por la falta de reconocimiento de tu trabajo diario. ¿Será posible conciliar la actividad investigadora y la docente? Algún día, tal vez. Ahora de momento, dedícate a publicar si quieres promocionar.

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